En respaldo de sus pretensiones, los demandantes narraron que el 27 de enero de 1995, en Tuluá fueron retenidos Henry y Omar Carmona y un amigo suyo, Horacio Londoño Zapata, por miembros de la policía y fueron llevados a la permanencia central, sindicados de "desorden público". A las siete de la mañana, Rodrigo y Herney, hermanos de los dos primeros, y otro amigo, Héctor Hurtado, fueron a preguntar por ellos. En el sitio fueron golpeados por sujetos vestidos de civil y a "cachazos" de revólver fueron obligados a subir a un campero Trooper, carpado, de color rojo, que partió con rumbo desconocido. A las cuatro de la tarde, los retenidos fueron remitidos a la Inspección Tercera de Policía. Estando en el sitio entraron los tripulantes del campero citado y se los llevaron a la fuerza. Lo hicieron en presencia del inspector, su secretario y "seguramente de los policías que los habían trasladado" (folio 35, cuaderno 1). El primero de los funcionarios dio respuestas evasivas y confusas al padre de aquellos, cuando éste lo cuestionó por no haber reportado oportunamente el hecho. El 31 de enero siguiente fueron encontrados los cadáveres de Henry y Herney, cerca del puente General Santander de la población, y los de Omar y Rodrigo en jurisdicción del municipio de Bolívar. Los cuatro fueron decapitados y les amputaron las manos a la altura de las muñecas. El vehículo en el que fueron desaparecidos tenía placas BEI-260 y pertenecía a la Sijín de la policía de Tuluá. Con su actitud, los funcionarios implicados son responsables por su complicidad, autoría o, por lo menos, omisión en la comisión de los hechos, pues no protegieron la vida y seguridad de los privados de la libertad.
El tribunal, en la sentencia( mencionada, condenó a la Nación por la desaparición y muerte de Omar y Henry Carmona Castañeda. Se hallaba acreditado que los dos retenidos estaban bajo la custodia de la policía, y quedarían en libertad solo una vez declararan ante la inspección tercera de policía de Tuluá, lo que implicaba la presencia obligatoria de ésta para proteger la vida de aquellos, lo que no hicieron, pues al despacho oficial penetraron individuos que se identificaron como miembros de ese cuerpo armado y se los llevaron de forma arbitraria y violenta.
Por lo( tanto, era clara la omisión en el deber de protección de los detenidos. Respecto de los otros dos hermanos, Rodrigo y Herney Carmona Castañeda, no se demostró que estuvieran bajo tutela de la policía, por lo que negó las pretensiones de la demanda en relación con éstos. El municipio de Tuluá fue absuelto, toda vez que la responsabilidad era exclusiva de la policía.
MUERE OTRO CARMONA:
Tuluá El quinto miembro de los Carmona Castañeda fue muerto en el cementerio.
De varios impactos de bala fue asesinado en Tuluá, al centro del Valle del Cauca, Ramiro Carmona Castañeda, de 29 años. Con este nuevo hecho, son cinco los hermanos de la familia Carmona asesinados en menos de un mes en esa localidad.
El crimen se registró ayer en la tarde cuando Ramiro Carmona visitaba la tumba de sus cuatro hermanos asesinados.
Sus hermanos Omar y Henry fueron hallados decapitados y mutilados, luego de ser sacados de la inspección de Policía tercera de Tuluá, lo mismo que Erney y Rodrigo, quienes fueron secuestrados de las inmediaciones de la Permanencia de esa localidad.
Pese a los anuncios de protección y vigilancia especial de la Policía para con la familia Carmona luego del múltiple secuestro y homicidio, Ramiro fue asesinado ayer en la tarde. Su cuerpo quedó tendido sobre la tumba de sus hermanos.
Tulueña murió en España esperando excusas del Estado colombiano por crimen de su padre y su tío
Los familiares de Lik Johanna Carmona Silvestre murieron en confusos hechos, al parecer, a manos de policías colombianos.
La colombiana recibió honores militares de España en una sala de velación de Tuluá luego de morir en un campo de entrenamiento de ese país.
Adicionalmente póstumamente le fue otorgado el grado de Cabo primero por el gobierno Español.
Sin embargo, pese a esos reconocimientos, nunca le llegaron las disculpas del Estado colombiano, como ordenaba una sentencia del Consejo de Estado, por la muerte de su padre, un tío y otros allegados, a manos de fuerzas estatales.
Había estudiado hasta noveno semestre de Administración de empresas en la Universidad Central de Tuluá y era la segunda de seis hermanos. Su padre Omar Carmona Castañeda era un tractorista pensionado de un ingenio azucarero.
El 27 de enero de 1995, en un incidente callejero cerca de la plaza de mercado de Tuluá, Omar, su hermano Henry y otros allegados fueron detenidos y llevados a una dependencia oficial.
Ese mismo día, seis hombres que dijeron pertenecer a la Sijin de Buga, ingresaron a la comisaría del exclusivo barrio Salesiano, se llevaron a los hermanos Carmona Castañeda, a dos amigos identificados como Horacio Londoño Zapata y Víctor Hurtado, además de otros dos allegados conocidos solo como Herney y Rodrigo. Todos fueron encontrados decapitados y mutilados y con señales de tortura en aguas del río Cauca.
Otro de los hermanos Carmona fue asesinado en el cementerio cuando visitaba a sus familiares.
Por esos hechos, el 14 de marzo del 2008, el Consejo de Estado falló una acción judicial en la que se le atribuyó al Ministerio de Defensa, la Policía Nacional y el Municipio de Tuluá la responsabilidad por los crímenes de los hermanos Carmona Castañeda y sus amigos.
Después de esos trágicos acontecimientos y buscando mejores oportunidades, Johanna viajó a España. En el 2007 se vinculó a las Fuerzas Armadas de España donde se desempeñó como tiradora en una tanqueta. Había estado en la Franja de Gaza y en El Líbano junto a soldados de la ONU.
La tulueña estaba destinada al Regimiento de Caballería Farnesio, número 12 y el accidente ocurrió en un adiestramiento en un campo de maniobras en España.
La muerte de la tulueña se produjo al volcarse un vehículo militar de 15 toneladas.
Otros tres acompañantes identificados como Sara S. F., de 21 años, y María Cristina L. M., de 22 años y el sargento Ángel H. T., de 33 años, resultaron con heridas.
Por causas que se desconocen e investiga el Juzgado Togado Militar Territorial número 42, el carro tanque se volcó y murió debido a lesiones en el abdomen.
Su cadáver fue repatriado y paradójicamente, en una sala de velación, a 50 metros de la comisaría donde estuvo detenido su papá, recibió honores militares por parte de la delegación de la Agregaduría de Defensa de la Embajada en Colombia, encabezada por el coronel José María Arracó Montoya.
Sin embargo, no le llegaron las excusas por la muerte de su padre, su tío y los otros allegados, como obliga una decisión oficial.